ARSENIO ERICO

Les compartimos el siguiente material estadístico de una de las máximas glorias del fútbol argentino, a 105 años de su nacimiento.

  • El delantero paraguayo nació el 30 de marzo de 1915, en Asunción. Falleció a los 62 años, el 23 de julio de 1977, en Buenos Aires.
  • Es el máximo goleador histórico del fútbol argentino con 295 goles. Todos fueron convertidos con la camiseta de Independiente, en donde se quedó con el premio al goleador de la temporada en 1937, 1938 y 1939.
  • Los 8 títulos que conquistó el Saltarín Rojo en su carrera:
    • Locales: con Independiente (Argentina) obtuvo la Primera División 1938 y 1939, la Copa Ibarguren 1938 y 1939, y la Copa Escobar 1939; mientras que con Nacional (Paraguay) se consagró en la Primera División 1942.
    • Continentales: Copa Aldao 1938 y 1939, con Independiente.
  • En 1930, Erico debutó, a los 15 años, en la Primera División de Paraguay con Nacional. Luego, emigró a Argentina, en donde fue fichado el  6 de abril de 1934 por Independiente, e hizo su debut ante Boca, el 5 de mayo del mismo año.
  •  En 2004, el goleador paraguayo fue elegido como el 8° mejor jugador sudamericano del siglo XX, detrás de grandes figuras como Diego Maradona (Argentina), Pelé (Brasil), Alfredo Di Stefano (Argentina), Mané Garrincha (Brasil), José Manuel Moreno (Argentina), Juan Schiaffino (Uruguay), Zico (Brasil) y Elías Figueroa (Chile). 
  • Si bien gran parte de su carrera la transitó en Independiente, también jugó en Nacional (Paraguay) y Huracán (Argentina):
    • En el equipo que lo vio nacer tuvo dos etapas (1942 y 1949) y convirtió 7 goles (10 partidos jugados). 
    • En el Globo de Parque Patricios disputó 7 juegos en 1947, sin anotar.
  • Tuvo una corta trayectoria como entrenador: tras su retiro como jugador en 1949, dirigió a Flandria (1948), Nacional (1949 y 1956) y Sol de América (1955 y 1957).

Eduardo Galeano, gran escritor uruguayo y amante del fútbol, escribió sobre Arsenio Erico, en El fútbol a sol y sombra: “Él tenía, escondidos en el cuerpo, resortes secretos. Saltaba el muy brujo, sin tomar impulso, y su cabeza llegaba siempre más alto que las manos del arquero, y cuando más dormidas parecían sus piernas, con más fuerza descargaban de pronto latigazos al gol. Con frecuencia, Erico azotaba de taquito. No hubo taco más certero en la historia del fútbol. Cuando Erico no hacía goles, los ofrecía, servidos, a sus compañeros”.