Cocina y trabajo suelen ser incompatibles

Cocina y trabajo suelen ser incompatibles

Nuestra compañera Susan Ruiz, del área de Tecnología nos comparte una anécdota muy divertida.

Esto pasó hace unos 6 años aproximadamente. Era la hora del almuerzo y me conecté debido a una llamada de Federico porque había una urgencia. Recuerdo que tenía la comida en el fuego. No la apagué antes porque supuse que la llamada duraría pocos minutos, pero no fue así: no solo tenía que atender la llamada sino que tenía que ingresar a unos servidores y hacer un procedimiento para solucionar lo que estaban pidiendo en ese momento. Me concentré tanto en el trabajo, que olvidé completamente que estaba cocinando. Luego de unos minutos me empezó a oler a quemado, pero no podía separarme de la computadora hasta terminar lo que estaba haciendo. Ya estaba nerviosa y apenas pude terminar la tarea que estaba ejecutando, corté la llamada y me fui corriendo a la cocina, a apagar todo. El arroz ya estaba quemado, las tajadas también, y la carne pues no sufrió mucho porque tenía baja llama. Lo bueno es que solucioné rápidamente el tema de la urgencia, y todo bien con eso.

Esto que pasó me sirvió de experiencia: ya sé que si voy a atender un tema del trabajo urgente, no dejo nada en la cocina.

Adjunto una foto real de como quedaron las tajadas jajajaja

Esto fue lo que más se quemó, y es un misterio porque cuando estás cocinando las miras y sientes que pasan horas, allí todas amarillas sin dorarse, pero ahhh las descuidas y ya están achicharradas.

Para los que no sepan las tajadas de plátano maduro son un clásico de la comida venezolana. En mi casa las preparo siempre y son un acompañante obligatorio de casi todas las comidas.